Crítica: Monday Mornings

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Los cirujanos del Hospital Chelsea General tienen el deber de presentarse en el salón de actos 311 cuando su busca los reclama. Dentro de esa sala, bajo la atenta mirada del Doctor Harding Hooten (Alfred Molina), Jefe de personal del hospital, repasan uno a uno los casos que han podido crear controversia tanto dentro como fuera del hospital, con el objetivo de formar a todos los cirujanos de la plantilla para ser los mejores en su campo.

Dentro de esa sala, el ritual siempre es el mismo, cuando el Doctor Hooten llega al momento crucial, llena su vaso de agua mientras observa a quien está de cara al resto del grupo, y se prepara para dictar sentencia. No solo trata temas de carácter profesional, sino también los temas más personales, dejando claro que todo tiene que ver con el rendimiento en el trabajo.

He de decir que es una serie que vive mucho los momentos “dramáticos”, no apta para gente de lágrima fácil (me incluyo), y aviso que no es una serie alarmante, no sale la gente sangrando como si tal cosa, lo explican todo bastante bien, con vocabulario técnico pero que al mismo tiempo suelen explicarlo, lo que no pasa en otras series relacionadas con el mundo de la salud.

La puesta en escena es muy buena, tanto en los quirófanos, en urgencias, como en los despachos de los distintos médicos, en cafetería, o en el bar de al lado al que van cuando terminan su turno.

El reparto es inmejorable, uno de los puntos más fuertes de la serie es el Doctor Villaescusa (Ving Rhames) traumatólogo, conocido como “el gran Gato”, que consigue arrancarnos casi todas las risas que salen a lo largo de la temporada, pero también termina consiguiendo que echemos alguna lagrimilla a la primera de cambio. Otra cara que también es conocida puede ser la de Jamie Bamber como Doctor Willson, neurocirujano, junto con la Doctora Ridgeway (Jennifer Finnigan), el Doctor Park (Keong Sim), la Doctora Napur (Sarayu Rao) y la Doctora Robidaux (Emily Swallow), entre otros.

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La primera y única temporada, ya que la cadena TNT ya ha confirmado que no habrá una segunda temporada, consta de 10 capítulos de unos 40 minutos, autoconclusivos, en los que podremos ir conociendo poco a poco a cada uno de los personajes, ya que la plantilla es amplia, y no tienen nada que ver unos con otros.

Unos por el idioma, otros por la actualidad sanitaria, otros por las relaciones personales, otros por los trasplantes de órganos y otros porque son así de especiales, no están de acuerdo con su día a día y chocan, y eso tiene sus consecuencias.

Otro de los puntos fuertes de la serie es el tema jurídico, porque cada vez que ponen una demanda al hospital, entra en escena el  abogado Mitch Tompkins (Anthony Herald), con la verdad por delante, quisquilloso y adulador, que intentará por todos los medios salirse con la suya.

Es una serie muy entretenida, que te mete de lleno en la trama (si te gusta este tipo de series, claro), y lo mejor es que tan pronto puedes reír o llorar, eso depende del momento en concreto.

La recomiendo rotundamente, y más ahora que se sabe con certeza que sólo serán estos 10 capítulos de los que ya podemos disfrutar tanto en inglés como en español, con un buen doblaje, y que tiene un final totalmente abierto que no deja indiferente a nadie.

En mi opinión, ésta ha sido sin duda, una de las mejores series nuevas del año 2013. Espero que os guste.

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