Reseña: Largo Haiku para un viaje, de Susy Calcina Nagai

haiku

Diciembre de 1932, la protagonista de esta historia, la joven Jaruko Nakayama de catorce años residente en Nagasaki, con sus estudios de secundaria terminados con unas notas excelentes, entra a estudiar Biología por decisión unánime de sus padres, que quieren lo mejor para ella, y eso quiere decir la mejor educación posible para mejorar su futuro.

Su padre es el Coronel Akio Nakayama, un alto rango dentro de la política militar nipona, al que Jaruko quiere con locura, pero no consigue disfrutar de su compañía, ya que él se encuentra siempre fuera de la ciudad por su trabajo. Hasta que un día, tras la comida y después de asegurarse de que el servicio se ha retirado del comedor, su padre les comunica a Jaruko y a su madre, la señora Doshi, que ha sido ascendido al rango de General, con una misión de vital importancia en Shangai, dándoles al mismo tiempo la noticia de que ellas se marcharán con él para poder verlas más y poder estar más cerca unos de otros.

Eso es un soplo de aire fresco para toda la familia, especialmente para la señora Doshi, que aunque tiene una casa maravillosa, la cual ha cuidado y decorado con esmero para el agrado de su marido, el hecho de no verlo la mayor parte del tiempo la hace sentir una mujer solitaria y desgraciada, que decide apartarse del mundo para que la felicidad ajena no le salpique en su mar de tristeza personal.

Jaruko está muy entusiasmada con la idea, pero lo que no sabe es hasta qué punto puede cambiar su vida al mudarse a Shangai. Pasa el tiempo y decide estudiar Derecho Internacional sin el consentimiento de sus padres, pero con la esperanza de que se sintieran orgullosos.

Una tarde, mientras paseaba a su perrita Quiri, Jaruko se metió de lleno en una fuerte manifestación que había frente a las puertas de un edificio militar en el que se encontraba su padre, y cuando piensa que corre peligro ante la agresividad de los manifestantes y al perder de vista a Quiri, surge un joven vestido de oficial de la marina que se presenta como puede con el nombre de Antonio, ya que el idioma es un problema, pero ella le agradece en la medida de lo posible el haber encontrado a Quiri y haberla ayudado a salir entre la multitud.

Antonio resulta ser un italiano de familia humilde que tuvo que embarcar por honor a su país, no porque él quisiera, ya que en su casa era quien llevaba el dinero para su madre Anna y su hermana Concetta, las cuales lo echaban muchísimo de menos y no veían el momento de que regresara con ellas sano y salvo.

A partir de ese día, ambos decidieron quedar para pasear y conocerse mejor con la excusa de que Jaruko le enseñase el idioma que Antonio tan poco entendía pero tanto le fascinaba desde que la joven japonesa se cruzara en su camino. Cuando ambos se dan cuenta de que lo suyo es algo más que amistad, Antonio decide presentarse ante los padres de Jaruko, idea que a ella le parece una locura, sabiendo que sus padres le prohibirían incluso volver a hablar con él sabiendo que no era japonés ni de familia importante, él no entraba en los planes para el futuro de su única hija.

Pese a las dificultades que les pusieron en el camino, y aun teniendo que renunciar a sus padres, a sus recuerdos, a su trabajo por el que tanto había luchado e incluso a cambiarse el nombre, Jaruko se marcha con Antonio, se casan y empiezan una nueva vida juntos. Si Jaruko lo hubiese pensado mejor antes…

Es una historia real preciosa, cargada de sentimientos por ambas partes, y muy rica tanto social como culturalmente, ya que tanto Antonio como Jaruko son de partes del mundo totalmente distintas pero eso no les impide quererse y formar una familia, pero hay veces que eso no lo es todo.

Durante esta historia de amor estalla la guerra, y la tragedia de Hiroshima llena de tristeza y pesar a Jaruko, porque sufre abiertamente por su país aunque eso no esté bien visto y más siendo una mujer, no todo el mundo ve con buenos ojos el odio que la protagonista empieza a mostrarle a la humanidad, sabiendo que sus padres pueden estar muertos tras la explosión, pero quedándose con la duda, ya que ellos renegaron de su hija cuando ella decidió quedarse con Antonio.

Ambos protagonistas tienen un carácter muy fuerte, y chocan en muchas ocasiones, porque tienen las cosas muy claras y siempre piensan que es el otro el que no lleva razón. Pasan los años pero las personas no cambian ni dan su brazo a torcer, y eso crea mal estar y situaciones que no ayudan a nadie, pero ninguno se hace responsable.

Sólo cuando ya están casados y en su casa, Jaruko se da cuenta de dónde se ha metido, porque la casa no es una casa como la que ella tenía planeada, su marido no le deja pisar la calle más que para ir a comprar y poco más, pero es que además pretende que deje su trabajo para dedicarse única y exclusivamente a la casa (la cual no es de su agrado en ningún momento) y a los hijos que vayan viniendo. El futuro tan feliz y perfecto con el que soñaba la joven se ve eclipsado por la aplastante tranquilidad y decisión de Antonio, que no va a permitir que su esposa sea independiente, ese no es su lugar.

¿Recomendación? Para todo amante el romanticismo, de los amores difíciles, por no decir imposibles, y los problemas de elegir vivir uno de esos amores. No todo el mundo puede vivirlos y disfrutarlos, siempre hay alguien que sale mal parado.

 


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